Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.
-A.Pizarnik-

2.12.09

Medusas*

Medusas*


...........................Finalmente todos somos medusas
...........................que expanden y retraen su existencia
...........................en la más profunda soledad.



Aún no es la madrugada prometida
y ya cruzamos este vacío malherido.

Caminamos todos los extremos de la luna
y con los pies llenos de barro
marcamos el camino
para las próximas estrellas.

El tiempo cede a una ausencia humilde
y los astros arden en todas las soledades,
invocan la promesa huérfana,
titilan sobre la presencia
como luciérnagas embravecidas

y es una sensación de frío, olvidarte
y es un fuego inasible, perdonar.

Nos vencerá el cansancio
por llevar tanta carga
en nuestro saco de huesos:
hay cosas innombrables
que construyen diques al olvido,
amores intangibles
que se retuercen en el tórax
y exprimen en su crueldad
los gritos más sinceros.
Hay intrusos y criminales
que se esconden en los poros
y personas completas
que nos habitan el cuerpo.

Lágrimas que nunca fueron
y llantos que siempre serán,
tantos dolores como puertos
donde sea que se guarden
las cicatrices pendientes.

Hay alamedas de nostalgia
del tamaño de Rusia
y un diminuto recipiente
para antiguas expectativas
del que rebalsan los cadáveres
como gotas de cicuta.

Hay pulmones sin aire,
corazones inertes,
palabras sin metas,
dientes sin hambre
y rostros decrépitos.

Te dije alguna vez
que nuestra historia
no conoce incertidumbres,

es un coloquio de certezas
esperando liberarse.

Y así no sobró cuerpo
ni alma
ni pudimos anudar
las sogas del desencanto.

No entendimos qué era eso
que se apagaba en la costumbre.

Con cometas en la boca
expresamos el amor
y después del mutismo
quedaron infinitos mañanas
para sitiarnos en las ruinas
a clasificar nuestros escombros.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados.

*Parte del poema nació de un delirio personal desencadenado por las medusas de Murakami (el que lo leyó sabe de que hablo).

12.11.09

Protocolo y obituario

Protocolo y obituario


My drawing.

...............................................................Me abandono
...............................................................a las voces extranjeras
...............................................................a un resquicio
...............................................................en el que todas las huellas
...............................................................llevan el pecado simple
...............................................................de resonar en equilibrio.
...............................................................Me abandono a los pasos,
...............................................................a cualquier horizonte,
...............................................................a un presente que hable de mí
...............................................................sin herir mis versiones futuras.

Ha muerto.

La conocida por mí,
la del reflejo acuático,
la que anticipa todos los verbos,

en sus añoranzas vespertinas
y bajo el yugo del amor
desvaneció suspiros restantes;
supo padecer cada estribo de nostalgia
pero atrajo así la fuerza bélica
que angostó todos sus latidos.

Clavó sus últimas vocales
en la humedad de los párpados
aferrándose a las sombras
de un sueño agónico,
y raíces firmes como pestañas
sesgaron su destino.

..................................-Marca en la piel
..................................los caminos recorridos-

Aprendió del lenguaje inactivo
que a veces hace falta perder la fe,
extraerla como un hilo
de las venas más remotas,
para entender que una conjunción
es un organismo que apenas roza la vida
y necesita llenar tumbas de palabras sinceras
para no ocuparlas con los cuerpos.

Aprendió a deshojar el temor,
a vestirse con su fuerza
a pesar de fenecer ante ella
como una rutina marchita;
amó sus miedos
y cargó su dolor incesante,
como una atmósfera invisible
pero absoluta y necesaria.
...................

He muerto.

Desconocida en mí,
al filo del rechazo
besé mis manos,
sentí mis cicatrices,

del perdón inesperado
devinieron las cenizas
y un soplo divino
me arrancó de la oscuridad.

.......Morir es un dulce vértigo,
.......una comodidad tenebrosa,

.......desafiarse es vivir de muertes
.......y aún conservar intacta el alma.
Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados.
*Tanto tiempo, ya me iba olvidando qué era escribir. Saludos a todos, estoy de vuelta (creo).

28.9.09

Nominar la agonía

Nominar la agonía


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En este punto
de desolación cómoda
y amor absurdo
se apagan las luces,
nos invaden los restos
de una oscuridad sin bautismo.

Yo puedo guiarte.

Aunque estas no son mis calles
su rastro invisible
fluye en mis venas,
como si en otra historia
hubiesen sido mías.

La soledad tiene costados dolientes
y una furia intangible;
y el luego de la vida
es como un oasis
con voz de silencio moribundo.

Duda del espacio inocuo,
que hace temblar
al acercarte.
No sueltes mi mano
y busca el discurso
de la noche más larga.

He ignorado
tantas cosas de tu presencia:

cuántas veces se destrozó tu corazón,
cuánto amor sentía,

hasta dónde llega el camino
que corre bajo el mar,

cuándo decide arrasarnos.
Pasó la enfermedad de tus horas
y los dioses no hablan,
pero extrañan de una forma absoluta
tu lenguaje secreto.

Cuando se pierde todo
se necesita tiempo
para acomodar la ausencia,
mientras se apaga el sol
que brillaba bajo las costillas.

Nada se puede decir,
se disipó el canto
que se deslizaba glorioso
con nosotras
para llevarnos por la vida.

Y ya no estás.

.....................¿Tiene alma la muerte?
¿Tiene nombre su abismo infinito?
Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados.

7.9.09

No quedará la guerra

No quedará la guerra


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Anhelo verterme
sobre tu esencia desnuda,

comprenderla,



para expulsar de mi piel
el dolor microscópico y agudo
una vez que sepa todo.

Estoy entre los márgenes
del deseo y la abstinencia,
en la gravedad cero del éxtasis...

la intensidad late en mis pupilas
como un miedo sin concepto,
como decir que me cuestan los días
por su peso de pluma
y su ardor de agua,

me cuesta sobre todo la lluvia,
la cosmovisión de mis desprotegidos huesos;
y el centenar de estrellas
que reposan su alma en los ojos,
bajo su paraguas rebelde,
entregadas a la verdad de su refugio.

Ves que derramo sobre tu penuria
la fatiga de saberme completa,
que es prescindible
la sed de tu nombre
de amor último y primero;

ves que la dificultad
es un exponente del camino
y aún recorro tus costillas sin necesidad,

me anclo a este espacio
donde la respiración se agota
con el pulso salvaje del vicio
sólo para entregar la carencia.

Quizás tú puedas escribirme un día, antes de la muerte,
para explicar los restos con la baja voz del simulacro…


.......................todo valió la pena en las fronteras
.......................de nuestro campo de batalla,

.......................y no quedará la guerra,
.......................tan triste y famélica,
.......................ensordeciendo al amor.


Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

27.7.09

Disociar

................Disociar

Necesariamente hoy,
deslizarte a la penumbra inconciente de mi olvido;

cuando todo es tanto
y totalidad es sangrar tu recuerdo
sobre mi ebria debilidad.

Amanece el milagro
y tiene nombre de clausura,
de una amnesia absoluta;

sé que es el momento exacto
para reescribir mis encuentros;

huérfana de promesas,
ávida de intentos.

La muralla arrepentida
comienza a disolverse,

ahí donde el horizonte es culpable,
tu silueta ausente
y la parte sencilla de mí
renacen a este laberinto vital.

Tenue la sonrisa respira y corta las cadenas,

mis anclas ya no reposan su óxido
en esa época cansada de palpitar,

quedan bajo un mar de cenizas
junto a los besos del rechazo
trazados en mil palabras
y el ensayo de las despedidas
que aún siguen llorando;

yo, en la ensenada de nuestro mundo
quemo el cadáver de mi último poema,

me deshago de los versos,
de la esencia de tu cuerpo,
mis huellas se abstienen de tus puentes
y el ciclo encuentra la fractura
para asentar el desenlace.

Inevitablemente hoy,
se agota la sed acuciante de nosotros,

y todavía ardes en la voz,

como si el dolor fuera a salvarte
de la ineludible ruptura.


Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

13.7.09

Presencias en serie

.....Presencias en serie


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Quedan algunas cosas de ti,
tan difusamente hermosas.

A veces decías que en mis ojos
todo era miedo y que el tímido caos universal
que asomaba en mis manías,
era ya una parte de tu esquema.

Dabas saltos en el tiempo,
en ocasiones tan diminutos
que podías perderte en otro universo,
por momentos tan abismales
que ni el oxígeno te alcanzaba;
cuando volvías, ajeno a todo,
tenías en la lengua una canción contagiosa
que quedaba en mí con toda su desesperación;
y por lo que parecía una eternidad
bailábamos en esas grietas temporales,
con un pentagrama diferente cada vez;
yo te seguía, como sólo se sabe seguir lo que uno ama.

Algunas cosas de ti,
disociadas en mi cuerpo.

Nunca tuve suficiente, sigo sin tenerlo,
ni de ti, ni de mí, ni de los alrededores
tan erráticos y vagabundos.
La lógica, fría como un témpano,
me obliga a seguir en mis ritmos y mis brincos,
me incita y me seduce porque siempre está
esa sensación de que hay más, de que habrá más,
siempre distinto, quizás mejor.
Luego una voz, me tienta a lo innombrable
vuelve a él, es hora de pisar suelo y tierra,
de engendrarse en ese interior que tanto insiste.

Y me doy cuenta que somos ese algo pulsante,
no recordamos quiénes éramos, o qué queríamos ser,
pero aparecemos en el mismo lugar, en distintas épocas.

Del amor, sólo tenemos pequeñas explosiones,
reventamos y arrastramos todo con nosotros
por una ínfima fracción de segundo,

después la estabilidad ensordece los sentidos
y ciegos, sordos, mudos, totalmente insensibles
continuamos en la búsqueda.

Algunas cosas de ti,
inamovibles.

Heredé de tu esencia un puñado de palabras
y el recuerdo de tu boca, de su abrir y cerrar
como el mar en las orillas, en cámara lenta,
un vacío insaciable que lo explica todo,

heredé de ti esta predisposición a revertir el camino,
para tenerte de nuevo en mi firmamento
para que me rocíes con la brevísima seguridad
de ser dueña de toda la felicidad que existe en el mundo.

Algunas cosas de mí,
tan culpables.

Recorrer cualquier punto de la historia
es enfrentarse a un millón de catástrofes,
pero nunca podré equivocarme al decir
que tus lágrimas han sido mi única tragedia,
de repente, en la continuidad del momento
caería una bomba en el dique
más humano de tus emociones,
y me digo que todo sería tan simple
si tan sólo te hubiera dejado ir

-soltarte a tiempo-

y la culpa me encarcela.

Algunas cosas de mí,
que tú conoces.

De mis abandonos
emergió una persona inconclusa.
Nunca huí de la forma correcta,
no conozco la palabra cierre o clausura.

Odio los finales.
Detesto las pérdidas.

Desde mis inicios caminé por la vereda de los muertos
porque del otro lado, la luz no me permitía ver,
más tarde fue costumbre, y persevera en comodidad.

Me alimento de estos juegos y sobrevivo,
dejó que la oscuridad se instale
un poco más abajo de la superficie.
Calzo las máscaras, me deshago de esta existencia ebria y torpe,
muerdo todas sus debilidades hasta los arcos de las uñas.
Y voy por esta senda larga y estropeada,
de esquinas silentes, de faroles a medio encender.
Me digo: simplemente esto, una actitud de rutina después de él.

Me mantengo despierta entre dolores,
los huesos, su crujir, todos los músculos se retuercen,
gota a gota se evapora la sangre,
se momifica mi humanidad y deambulo
sin las extremidades de mi plena conciencia,

para arrancarme la identidad y los rasgos a pedazos
siempre tendré el sueño.

Algunas simpatías
de la casualidad perversa.

Sabes que dueles, de vetusto olvido,
de un amor incendiario que no cesa de gestar,
que decir “no” tantas veces
abrió las puertas de un daño,
tan caudal e inmortal,

que encerró todo ese pasado
en el mismo lapso

condenándonos a repetir el comienzo
y a aterrizar el final
en la misma herida.

......................Yo no te llamaba, pero tú,
......................puntual como siempre,
......................tú seguías llegando.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

5.7.09

Interior

.........Interior


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Me disminuyo en la sombra
que me guareció de la oscuridad
cuando se replegaron mis bahías;

aterrizo reiteradamente en vos

-blanco de mis exilios-

someto
la totalidad de mis vidas
y su esencia marchita
a tus formas posibles,
en mi idea ajena a tus fachadas,

con toda la reminiscencia del cuerpo.

Te imponés amable a mis pasos
con la severidad de tu mundo,
quebrándome con facilidad
como si mi integridad fuese un tallo
débil y sumiso.

Estás en la hipnosis
del mismo ritmo
que con tintes absolutos
pintó mis muros,

con la advertencia tácita
de la libertad incondicional,
con la muerte habitual
y el insomnio infalible.

Yo revuelvo mi humanidad
en las arterias de tu discurso
de ausencia potencial,

soy vulnerable,

con el filo de mis párpados
sostengo mis clavículas rotas,
y me balanceo en la salud de mis huesos.

-Et pleurer, pleurer, pleurer-

Llevo cosida a mis costumbres
esa lluvia de los ojos
tan inherente a otros idiomas,

y un par de cenizas húmedas
discurren en el centro,

volvés
cuando la necesidad se agota,
volvés a rendirte
o a vencerme

abrís el paraguas
y anticipás
el torrente lacrimoso
que caerá a mis pies,

y yo, tan insoluble,
me quedo en la cuenta
de ingenuidades

bajo el mismo techo
que alguna vez
contuvo nuestra palabra.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

29.6.09

Remembranzas

Por la voz exacta que tu mano tenía para adormecer mis miedos,
por tu sangre, llamándome en las oscuridades más terribles,
por dolerme y recordarme que estoy tan viva.


Contar el acto mágico en estos cuadros, contar el mantel, el cielo, la plenitud tan lejana que hoy no nos devolvería la visita. Si no hubiéramos sido dos, la luz no estaría asomándose por la pequeña rendija que surca la persiana, para atravesar todo el cuarto hasta la pared llena de grietas, y quizás no estaríamos en este momento cada uno refugiado en su trinchera, exageradamente aprensivos de nuestros silencios, tan orgullosos, sin capacidad para levantar la vista y enfrentar todo eso que ya sabíamos de antemano. Haz de luz, juez de nosotros mismos y de nuestro destino, que jugaría con el humo del cigarro –y con todas las ansiedades que se incendiarían poco a poco- que sube y sube, en el intento de escapar astutamente de la tensión monumental que se apila en el centro de la mesa como una torre.
Insisto que si no hubiéramos sido dos desde un principio, tal vez no habría que tomar tantas decisiones, tanto abandono de miedos, tanto abrazo a las costumbres positivas y rutinarias, tanta desilusión permanente. Y nuevamente, tal vez, los itinerarios no estarían temblando como un elefante que hace equilibrio en un piolín. Es todo tan simple: yo seguiría con mis acrobacias para cuidar mi única planta –siempre marchita, con la clorofila del lado de la muerte- y vos tendrías el empeño de recorrer el mundo a zancadas.
Las retrospectivas, su crueldad. Damos vueltas, vueltas, vueltas y el corazón va del paro a la taquicardia, ida y regreso, se da un baño en la incertidumbre, no sabe si seguir bombeando sangre, si suicidarse desde una costilla, esconderse adentro de un pulmón o generar un ataque para sortear el sufrimiento. Y ahora, la línea lumínica está conmigo, separándome de un montoncito de migas que tan prolijamente acomodaste antes de precipitarte –tan desorganizado- por la puerta, hacia quién sabe qué incierto jamás…
Estos son los momentos en los que, desde el hielo en los pies hasta el último cabello, todo aquello que te pertenecía se confunde con una eterna resonancia de dolores que rebotan por todas partes, imposibilitando la identificación del dolor real, de la ausencia. Estos son los instantes en los que uno debe contener a la muerte. Puntos suspensivos de carne y hueso, ventanas donde los ojos reflejan su ceguera, túneles regresivos donde se exuda la soledad, y las salidas se alejan, y las puertas se desmoronan.
Ajustes y culpas. Todos los engranajes sabían que podían detenerte, todos mis músculos, todas mis sinapsis, pero dije adiós, tan severamente, expulsando de mi morada cualquier otro amor, pasado, presente o futuro. Exilio de la viajera, descalza en toda geografía, vestida únicamente con el conocimiento del aura precedente al hastío y con el tormento de todas las razones para volverte a querer.
Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

25.6.09

¡Feliz cumpleaños querido blog!

¡Feliz cumpleaños querido blog!
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2 años, 182 entradas, 23743 visitas
Hoy,
26 de Junio del 2009


yo y mis diluvios cumplimos 2 años de andar entristeciendo al mundo. (¡je!)
Gracias de nuevo a quienes me acompañan desde el comienzo y
a los silenciosos,
a los barderos,
a los sentimentales,
a los verborrágicos,
a los monosilábicos,
a los constantes,
a los intermitentes,
a la familia,

a los amigos,
a los desconocidos,
etc
etc.


Gracias por su apoyo, por sus huellas y por formar parte de mi corazón.


Seguiremos, porque al parecer...el camino es largo.


¡Les quiero!

22.6.09

Muerte a contraluz

...Muerte a contraluz


Imagen

Paralela a todo aquello que acontece
más allá de la trasparencia,
me declaro
amando lo imperfecto,
su inexactitud,
su cordura fuera de foco.

Fluyendo sobre todas las cosas
y envolviendo sus fracasos,
su media hora de pobreza,
sus bocas de medusa,
su vientre de migajas,
su tiempo mal cosido a mi tiempo
y la paciencia escurriéndose a tientas.

Escucho el susurro,
el respirar de todos los miedos,
la catastrófica vida
solapando un deceso.
El prefacio inadvertido
y jamás duradero.

Siento en mí sus átomos
golpeándose
unos a otros,
magullando
la decadencia
y la debilidad.

No soy yo misma,
soy otra.

Más desnuda,
una más que yo,

más libre
y desconocida
al filo de la sangre inquieta.

Ojalá no tuviera
que explotar todavía,

para desear la luz
y encontrar luz
en el corazón del corazón
que escarba su núcleo,

para descubrir
gotas incógnitas
de un pasado viejo y amarillo
que súbitamente se renueva.

El universo me absorbe
y me encuentro tan dispersa;

nunca imaginé
que la belleza que tanto busqué
moraría tan lejos de la tierra.

Ojalá pudiera ascender
con todos y sin mí,
hacia este lugar llamado muerte,

y al escalar sobre los huesos
de la infinita esencia profética
poder amar la risa del mundo
que rebota en mi estómago
desplazando la soledad.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

18.6.09

Reanudar

.................ReAnudar


Imagen

Tengo esta tendencia a declararte
mi accidente intencional favorito,
vidente de mí, más allá de mis fronteras,
especialista en mí
y en el nombre que le doy a las cosas.

Este corazón sigue palpitando antigüedades.
Tú que todo reparas, vuelve,
enséñame a vivir la plenitud infinita
y las rupturas temporarias.
No dejes que me ahoguen las creencias
o me asfixie la memoria,
y brilla en mis ojos
para entonces saberlo todo,

hacia dónde voy contigo,

...............derrochamos demasiadas horas
...............especulando la abrupta
...............renuncia de la espera;

demos fin a esta guerra,
odiemos la distancia
siempre exagerada,
trágica y dramática,

acepto que perteneces a mi sangre
y si vences los párpados cuando cae el sol
verás que el amor es dejar de transitar
en el sentido contrario.

Se rinden las secuelas,
bajo tu piel los ríos vehementes
buscan una salida,
bajo mi piel una sed benigna
encarna en el deseo,

la caricia que nos alude
es la sinfonía inmaculada
de nuestros días,

...............insistente,

...............abunda en la ternura,
...............besa las escamas


...............y nos une.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

31.5.09

Tradiciones

..........Tradiciones


Imagen

En este momento
se ahogan las campanadas en la boca
y el labio se pliega en el labio
para resguardar el miedo
con los ojos cerrados;

nos acercamos con la exactitud
que tienen los segundos
al perseguir a las horas,

e intentamos descubrir la fuerza más sana,
el párvulo ángulo o el canto yermo
para dormir la caricia y parir su belleza.

Nuestro alud no tendrá clausura,
nadie aquieta el destello eterno
de la unión que cuesta abajo
crece y fortalece sus núcleos,

el centro del amor siempre será
la puntualidad de tu sonrisa,
tu existencia enmarañada
al desconsuelo de mi cuerpo
y la furia que surca
la inocencia de mis párpados
para escaldar toda razón.

Somos las semillas
que jamás imaginaron
ver tantas alturas,

un día alumbraron los brotes
y goteamos sobre ellos
hasta horadar su cansancio;

y no fuimos presas
del temor a la rutina
porque ella
es una bestia dulce,

......................somos esos gigantes
......................que sólo discurren para amarse
......................cuando llega la afonía
......................por haberlo dicho todo.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

23.5.09

Love, still

......................Love, still


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Tengo años costurados al vientre
y en ellos finalizan los brotes falsarios
que abundaban en los planetas de tu boca.

Todo reverbera en calma
y aún sigo buscando en mi cuerpo
las espadas que solían lastimarme,

alucino que prevalecen
para sacudir el voyeur de mi tristeza
hasta que la debilidad le bese las heridas.

Y poseo mi estela contrariada,
que descansa sin estrellas en el revés
de nuestros itinerarios más sagrados,

te digo que un salto al vacío
requiere de arrebatos ocasionales,
la presión de un dedo frío en la espalda
o siquiera las migajas del recuerdo
marcando el camino hacia provincias brumosas.

Pero sé que siempre nos quedará el aire.

Respira amor, respira,
sumerge los rencores
en los suicidios del arte,

no me convoques
en tu afán prematuro,

porque casi no quedan semblanzas
para ahogar en la última aurora,

antes de la luz erraremos
en los ángulos anónimos
de nuestra ficción más auténtica,

y siendo extraños con la pasión vagabunda,
tendremos la condena de un adiós


............................para seguir amándonos todavía.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados.

14.5.09

Anomalías de la extinción

Anomalías de la extinción


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Vieras la ternura.

Hoy -justo hoy-
con esas palabras congeladas
que me atisban a veces
y también con su tácita tibieza,
quise escribirte.

Y no fue únicamente una luz pasajera
como las que me acarician de repente
y sólo saben encallarme
en una isla taciturna
de coordenadas invisibles.

Yo venía escribiéndote en las calles,
en todos los ojos y todos los brazos,

las partículas de todas las vidas eran tu totalidad.

Te rehacía en cada maravilla singular,
en los detalles humanos que sin saberlo
ardían de pies a cabeza
por resucitarte en ellos,

como si los incendios caminaran
por amarles con vehemencia.

Logré que fueras conmigo
como un tiempo viejo,
y que me hablaras en las notas
que a menudo te traen de regreso;

vieras los engaños de mi sueño.

Los reflejos ralentizaron mi pulso,

qué dirían tus espectros
al verme tan mínima saltando tumbas,
versificando en la inocencia de los huesos,

si antes no sirvieron
mis llantos inanes,
de qué serviría ahora
detenerme en tu presencia
y vulgarizar el rostro.

Vieras que tristeza,

hoy –justo hoy-
estuviste sin estar,
y la realidad azotó bajo la piel
como una cítrica borrasca;

si nada cambió

¿Por qué sigo confiando
en el sustento vivaz
de tu amor definitivo?

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