Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.
-A.Pizarnik-

13.7.09

Presencias en serie

.....Presencias en serie


Imagen

Quedan algunas cosas de ti,
tan difusamente hermosas.

A veces decías que en mis ojos
todo era miedo y que el tímido caos universal
que asomaba en mis manías,
era ya una parte de tu esquema.

Dabas saltos en el tiempo,
en ocasiones tan diminutos
que podías perderte en otro universo,
por momentos tan abismales
que ni el oxígeno te alcanzaba;
cuando volvías, ajeno a todo,
tenías en la lengua una canción contagiosa
que quedaba en mí con toda su desesperación;
y por lo que parecía una eternidad
bailábamos en esas grietas temporales,
con un pentagrama diferente cada vez;
yo te seguía, como sólo se sabe seguir lo que uno ama.

Algunas cosas de ti,
disociadas en mi cuerpo.

Nunca tuve suficiente, sigo sin tenerlo,
ni de ti, ni de mí, ni de los alrededores
tan erráticos y vagabundos.
La lógica, fría como un témpano,
me obliga a seguir en mis ritmos y mis brincos,
me incita y me seduce porque siempre está
esa sensación de que hay más, de que habrá más,
siempre distinto, quizás mejor.
Luego una voz, me tienta a lo innombrable
vuelve a él, es hora de pisar suelo y tierra,
de engendrarse en ese interior que tanto insiste.

Y me doy cuenta que somos ese algo pulsante,
no recordamos quiénes éramos, o qué queríamos ser,
pero aparecemos en el mismo lugar, en distintas épocas.

Del amor, sólo tenemos pequeñas explosiones,
reventamos y arrastramos todo con nosotros
por una ínfima fracción de segundo,

después la estabilidad ensordece los sentidos
y ciegos, sordos, mudos, totalmente insensibles
continuamos en la búsqueda.

Algunas cosas de ti,
inamovibles.

Heredé de tu esencia un puñado de palabras
y el recuerdo de tu boca, de su abrir y cerrar
como el mar en las orillas, en cámara lenta,
un vacío insaciable que lo explica todo,

heredé de ti esta predisposición a revertir el camino,
para tenerte de nuevo en mi firmamento
para que me rocíes con la brevísima seguridad
de ser dueña de toda la felicidad que existe en el mundo.

Algunas cosas de mí,
tan culpables.

Recorrer cualquier punto de la historia
es enfrentarse a un millón de catástrofes,
pero nunca podré equivocarme al decir
que tus lágrimas han sido mi única tragedia,
de repente, en la continuidad del momento
caería una bomba en el dique
más humano de tus emociones,
y me digo que todo sería tan simple
si tan sólo te hubiera dejado ir

-soltarte a tiempo-

y la culpa me encarcela.

Algunas cosas de mí,
que tú conoces.

De mis abandonos
emergió una persona inconclusa.
Nunca huí de la forma correcta,
no conozco la palabra cierre o clausura.

Odio los finales.
Detesto las pérdidas.

Desde mis inicios caminé por la vereda de los muertos
porque del otro lado, la luz no me permitía ver,
más tarde fue costumbre, y persevera en comodidad.

Me alimento de estos juegos y sobrevivo,
dejó que la oscuridad se instale
un poco más abajo de la superficie.
Calzo las máscaras, me deshago de esta existencia ebria y torpe,
muerdo todas sus debilidades hasta los arcos de las uñas.
Y voy por esta senda larga y estropeada,
de esquinas silentes, de faroles a medio encender.
Me digo: simplemente esto, una actitud de rutina después de él.

Me mantengo despierta entre dolores,
los huesos, su crujir, todos los músculos se retuercen,
gota a gota se evapora la sangre,
se momifica mi humanidad y deambulo
sin las extremidades de mi plena conciencia,

para arrancarme la identidad y los rasgos a pedazos
siempre tendré el sueño.

Algunas simpatías
de la casualidad perversa.

Sabes que dueles, de vetusto olvido,
de un amor incendiario que no cesa de gestar,
que decir “no” tantas veces
abrió las puertas de un daño,
tan caudal e inmortal,

que encerró todo ese pasado
en el mismo lapso

condenándonos a repetir el comienzo
y a aterrizar el final
en la misma herida.

......................Yo no te llamaba, pero tú,
......................puntual como siempre,
......................tú seguías llegando.

Copyright©Ana Belén Cardinali-Todos los derechos reservados

4 Lágrimas derramadas.:

the Kid A dijo...

Siempre llega Lindis, siempre!!...
gracias por tu preocupación y por pasar y por los mensajes y todo eso...
ahora te seguire molestando con mensajes como antes...
besos lindis, muackisssssssssssssss

pd: has visto, no dije nada referido a tristeza!! jaja eso es raro..

.M. dijo...

¿Siempre miras para atrás? Te vas a volver de sal. No sé, a veces me da la leve sensación que leer tus poemas es similar a comer piña ... sabe deliciosamente dulce al principio pero conforme va pasando el sabor, te deja un pequeño escozor ... pero eso no le quita que se disfruten ¿eh?

Saludos, Anna.

Angus dijo...

Bellísimo.

Fuga Interior dijo...

Me parece muy bueno lo que haces con este blog =)

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